Se inspira en el mundo clásico en forma y en contenido. Los modelos clásicos son tan admirados por los artistas y por la sociedad que muchos de ellos se limitan a imitarlos al pensar que no se puede hacer nada mejor.

  • La escultura se revaloriza en todas sus formas: relieve, grupos escultóricos y retratos.
  • Las esculturas producen la impresión de increíble perfección técnica.
  • Se usa el mármol muy blanco e inmaculado sin policromar debido a que se creía –por error- que así era la escultura clásica.  Se trabajan mucho las superficies para que resulte brillante y no aparezca ninguna sensación de claroscuro.
  • En las esculturas de bulto hay un punto de vista preferente y  los relieves se desarrollan a modo de friso sin interesar la profundidad.
  • Las composiciones se rigen por los principios de sencillez, proporción, orden, equilibrio y simetría; las figuras se prefieren las figuras en reposo y serenas, lo que se traduce, a veces, en expresiones de melancolía.
  • La luz ha de incidir de forma difusa, suave y clara para potenciar la sensación de reposo y suavidad.
  • La forma de expresión es figurativa pero con un fuerte idealismo y poca expresividad. Se persigue la belleza ideal huyendo de lo imperfecto y de lo concreto.
  • La temática predominante está tomada directamente de la mitología clásica, o las alegorías sobre las virtudes cívicas.
  • Gran presencia de desnudo, símbolo de intemporalidad, en un contexto mitológico o de retrato idealizado. También es importante la escultura funeraria.

La principal figura de la escultura neoclásica es el veneciano  ANTONIO CANOVA. Pertenecía a una rica familia arruinada y, de joven,  tuvo que ejercer diversos oficios como carpintero y cantero para terminar formándose con el escultor Coballa. Su obra tuvo un gran éxito y una gran diversidad, desde las esculturas funerarias de papas y reyes como El enterramiento de María Cristina de Austria, a retratos de encargo, como los de Napoleón y su hermana Paulina Bonaparte como Venus victoriosa, y, sobre todo, estatuas de figuras mitológicas, como Las tres Gracias y Eros y Psiqué.

Su estilo se caracteriza por la expresión de una belleza ideal a imitación de la Antigüedad; el gusto por las líneas elegantes, nítidas, sin irregularidades y las texturas suaves; la austeridad y claridad compositiva y el uso del mármol y el bronce, y su capacidad para captar las emociones lo que le aleja de la frialdad de otros escultores.

  • Eros y Psique (1786-1793). Museo del Louvre, París. Canova realiza la obra por encargo del coronel británico John Campbell pero terminó perteneciendo a Murat, uno de los generales de Napoleón.

Canova se inspira en el tema clásico de Eros, dios del amor que se enamora de Psique. La escultura recoge el momento en el que Eros besa a la joven para despertarla de un sueño en el que había caído tras tomar una poción. Está realizada en mármol blanco muy pulido que brilla como si fuera una piel muy suave. La composición se caracteriza por la sencillez y claridad: los dos cuerpos forman una X. El centro lo ocupan los labios. Los brazos del Psique forman un círculo entorno al punto central para aumentar el interés de esa zona. La ternura de los rostros y la actitud de sus brazos y cuerpos transmiten mucha sensualidad. La obra es un perfecto ejemplo del estilo neoclásico por el tema mitológico, la sencillez y serenidad y el uso del desnudo.

La fama de Antonio Canova atrajo la curiosidad de Napoleón, que quedó extasiado al contemplar Eros y Psique, por lo que decidió contratarlo pues su estilo encajaba a la perfección con su programa propagandístico (Napoleón trataba de legitimar su poder presentándose como un dios o héroe de la Antigüedad). Así, Canova realizó varios retratos de Napoleón en los que aparece desnudo al igual que los dioses los romanos y griegos; pero  el retrato más famoso es el de su hermana Paulina.

  • Paulina Bonaparte (1805-1808). Galeria Borghese, Roma.

Canova retrata a la hermana de Napoleón a los 25 años, desnuda, en pose seductora, como si fuera una Venus victoriosa (la manzana que lleva en la mano alude a su triunfo en el juicio de Paris[1].

La estatua se esculpió en un único bloque de mármol blanco de Carrara. La figura tiene una belleza ideal, un gesto sereno, sin expresividad y un aspecto monumental. La luz se refleja en la blancura del mármol.  La serenidad, la idealización y el desnudo dan atemporalidad a la escultura, que no parece el retrato real de alguien sino un símbolo de la belleza y el poder.

Otros dos importantes escultores neoclásicos son: el danés Bertel Thorvaldsen (Jasón) muy apegado a la escultura griega y el francés Houdon, un retratista excepcional que dejó bustos y esculturas de cuerpo entero de los personajes de la época captados con gran realismo (Voltaire, Washington, Franklin, Napoleón etc)



[1] Mito de Eride o Eris (diosa griega de la discordia). Eride, enfadada por no haber sido invitada a las bodas de Peleo, sembró la discordia entre los asistentes cuando arrojó una manzana de oro y dijo que era para la más bella de las presentes. Afrodita (Venus), Atenea y Hera disputaron por la manzana y Zeus, para zanjar la discusión, decidió que Paris eligiera a la más hermosa de las tres. Paris entregó la manzana a Venus que le había ofrecido su amor si era la elegida

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