El modernismo

Con el término Modernismo se designa un movimiento surgido entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los orígenes de este movimiento se encuentran en la Revolución Industrial, contra la que reaccionaron personajes como William Morris que potencian los trabajos artesanales frente a los trabajos industriales, con lo que los primeros van a adquirir unos precios muy altos que los van a   hacer únicamente accesibles a la burguesía. El Modernismo se convirtió, así, en el arte de la burguesía urbana y cosmopolita. El Modernismo busca la belleza aplicada a todos los órdenes de la vida. Este planteamiento afectó no solo a la arquitectura, sino que se realizaron  bellísimos diseños de objetos de la vida cotidiana, como el papel que decoraría las casas, las vajillas, el mobiliario, jarrones, joyas y ropa. Se buscaba el arte total, la unificación de todas las manifestaciones artísticas, y que estas quedasen englobadas bajo la arquitectura, en la que no se renunció al empleo de los nuevos materiales proporcionados por la Revolución Industrial. De esta manera los modernistas lo que persiguen es una alianza entre el arte y la industria que permita alcanzar la belleza en todos los sentidos. La arquitectura modernista nunca enmascara los elementos estructurales, sino que aparecen al descubierto, como ya se ha hecho y como se seguirá haciendo a lo largo de todo el siglo XX.

El Modernismo reacciona, además, contra la arquitectura que se va imponiendo como mayoritaria en el siglo XIX, que se caracterizaba por una constante búsqueda de la inspiración en el pasado. Asimismo, se interesa por la naturaleza y sus formas, de las que se acentúan el carácter metamórfico y las grandes y las grandes posibilidades  decorativas  que  estas  ofrecen.  Determinados  animales  (libélulas, cisnes, mariposas, etc.) y las flores son los motivos decorativos preferidos por los modernistas.

Dentro de la arquitectura modernista cabe destacar dos tendencias. Por un lado, una arquitectura más expresiva en lo que se refiere a la línea curva y las formas ondulantes (Bélgica y Francia), mientras que existe una segunda vertiente en la que se opta por la línea recta, la simplificación y la geometrización que la aproximan a la arquitectura racionalista (Gran Bretaña y Austria).

Es  un  estilo  que,  en  los  diversos  países  va  a  adquirir  distintos  nombres;  Art Nouveau, en Francia; Velde stile, en Bélgica; Estilo Floral, en Italia; Modern Style, en Gran Bretaña, Jugendstil, en Alemania; Sezessionstil, en Austria.

El estilo se difundió a través de las Exposiciones Universales, una de las más importantes fue la de Turín de 1902.

En Bélgica tenemos las figuras de  Víctor Horta, iniciador del Art  Nouveau  y Henry van de Velde.

La primera manifestación es la Casa Tassel  (1892 – 1893), de Victor Horta. La casa de tres plantas tiene un marcado sentido unitario entre sus elementos estructurales y decorativos. La visible estructura de hierro se hace decoración mediante sus ondulaciones y detalles.

En la casa Solvay (1895-1900), él mismo va a diseñar la decoración, los muebles e, incluso  las alfombras. Otros ejemplos de la arquitectura de Victor Horta son la Casad van  Etevelde o los almacenes A l’Innovattion  (1901).

Pero su opbra más significativa es la Casa del Pueblo de Bruselas (1896-1899). Es un edificio de hierro y cristal, con funciones recreativas, comerciales y de reunión, contaba con un auditorio en los pisos altos. El exterior, de forma curvilínea, tenía una cuidada fachada.

Van de Velde, se interesa por los problemas teóricos y la enseñanza del nuevo estilo. Diseña vestidos, joyas, carteles, muebles y otros elementos decorativos.

En Francia, destaca Hector Guimard, creador de las estaciones de metro de París, otros edificios osn  el Castel Beranger (1899), la Casa Coilliot (1900)

En España hay que mencionar la figura de LLuis Doménech i Muntaner (1850 –

1923), que construyó un restaurante para la Exposición Universal de Barcelona de

1888 donde entremezcla materiales como el ladrillo, la cerámica o el hierro. Su obra más importante es el Palau de la Música Catalana (1895 – 1908), donde el modernismo  tiene  su  máxima  expresión,  tanto  por  su  estructura,  que  permite grandes superficies de cristal, como por la decoración, como por la integración de diversos materiales: vidrio, mosaico, piedra,.., otra obra suya es el Hospital de Sant Pau ( 1902 – 1930). Con acento más goticista está  Joseph Puig i Cadafalch (1867– 1957), su obra más conocida es la Casa Terrades o Casa de los Punxes.

Sin embargo, el más importante arquitecto modernista es Antonio Gaudí (1852 – 1926). Sus primeros estudios los realizó en el colegio de los Escolapios de Reus, su ciudad natal, desde donde marchará a Barcelona, para estudiar en la escuela de arquitectura, interesándose desde un primer momento por las ideas de Ruskin y Morris.

Las primeras obras de Gaudí se desarrollan bajo la influencia del historicismo de Viollet – le – Duc, manifestando, al mismo tiempo una visión muy personal del mudéjar y del gótico. Entre estas primeras obras sobresalen la casa Vicens (1883 – 88),  donde  funde  las  influencias  mudéjares  y  las  orientales  y  El  Capricho  de Comillas (1883 – 85), que recuerda a un minarete musulmán. En 1886 comienza a trabajar en el Palacio Guié, en 1889 el Palacio Episcopal de Astorga, de una clara tendencia  neogótica.  También  es  neogótica  la  casa  de  los  Botines,  en  León, encargada  en  1892,  encargada  por  una  empresa  catalana  de  tejidos  y  en  cuya fachada se puede contemplar la figura de San Jorge alanceando al dragón.

Entre los años 1900 y 1917 decide abandonar el neomedievalismo y a interesarse por las formas orgánicas. Es el momento en que comienza a construir el Parque Güell (1900 – 1914). Güell fue para Gaudí una especie de mecenas que le hizo un gran número de encargos. En la entrada al parque empleó colosales columnas de piedras inclinadas que se disponen unas próximas a las otras, como si se tratase de una moderna sala hipóstila. Emplea cubiertas de formas bulbosas y originales chimeneas. Entre 1904 y 1906 construyó la Casa Batlló, la obra no es íntegramente suya, sino que es la reforma de una casa ya existente en el paseo de Gracia que Enric Batlló, industrial textil y dueño del inmueble, encomendó a Gaudí. Hizo algunas modificaciones en el interior de la casa, y recubrió la fachada con el trencadis, una técnica consistente en emplear fragmentos rotos de cerámica para disponerlos libremente sobre una superficie con la finalidad de obtener efectos decorativos. Se trata de una labor artesanal a la recurrió frecuentemente Gaudí.

En 1901 comenzó la construcción de la casa Milá, conocida popularmente como La pedrera, nombre originalmente despectivo que reflejaba que no era del agrado del público, hoy se la considera como de sus obras más geniales. En ella se ensayaron soluciones constructivas de una   gran originalidad: se cambiaron los muros de carga por columnas de piedra y ladrillo con el entramado metálico, elementos ambos que permiten  crear  una  planta  libre  de  formas  ondulantes.  En  la  parte  superior  se situaron chimeneas de formas bulbosas. Igualmente ingeniosa es la iglesia de la colonia Güell, que podría ser tomada como obra perteneciente a la arquitectura expresionista por la exaltación del material que Gaudí hace en ella. Las vastas columnas monolíticas, que recuerdan el arte prehistórico, dando al conjunto un aspecto rústico muy acentuado.

La Sagrada Familia fue encargo de la asociación de devotos de san José después de 1908, tras que Francisco de Paula y Villar decidiese abandonar la obra que le había sido encomendada en principio. Está inacabada porque Gaudí  sólo llegó a construir una pequeña parte de la misma. Las influencias del gótico son innegables, aunque revisadas bajo la perspectiva de Gaudí.