La escuela de Chicago

Se trata de la primera escuela vanguardista americana, surgida hacia 1871 a raíz de la destrucción ocasionada en la ciudad de Chicago por un incendio. Dentro de su planteamiento estético se cuestionan los métodos de la arquitectura tradicional y se proponen incorporar los nuevos materiales de construcción. Chicago, ciudad de algo más de 350.000 habitantes, verá durante los años posteriores a su reconstrucción crecer vertiginosamente su población merced al desarrollo industrial. Sobre los restos de la ciudad comenzaron a construirse viviendas, edificios comerciales, hoteles y oficinas en los que se ensayaban los nuevos sistemas constructivos. El trazado urbanístico era el de cuadrícula, es decir, el mismo que había en la ciudad antes del siniestro.

El creador de la escuela es William  le  Baron  Jenney    (1832  –  1907).  Estudió  en  París  y  trabajó  como ingeniero durante la guerra civil, decidiéndose en 1868 a abrir un estudio de arquitectura en Chicago. De este estudio salieron los más importantes arquitectos del momento, entre los que destacó Louis Sullivan. Le Baron Jenney aportó una serie de innovaciones técnicas,   se va a utilizar el cemento armado, los edificios están constituidos por esqueletos de acero que permiten aumentar notablemente la altura y abrir grandes ventanales que preludian la utilización del muro-cortina que después empleó Mies van der Rohe. Otro elemento decisivo que permitió el nacimiento del rascacielos es la aparición del ascensor en 1864, creado por Otis, que, en principio, funcionaba a vapor. En 1870 será sustituido por el ascensor hidráulico y en 1887 por el eléctrico. El edificio más importante de Le Baron Jenney es el Home insurance Building, en el que se reflejan todas las aportaciones teóricas del mundo de la arquitectura. El muro está corrido por una serie de vanos dispuestos de forma reticular. Este es uno de los aspectos que más va a preocupar a los arquitectos que realicen rascacielos: tratar de romper la monotonía que supone la disposición reticular de los vanos. Para ello varían los ritmos y la dimensión de los mismos incluyendo voladizos, etc.

Henry Hobson Richardson. (1838 – 1886). Estudió arquitectura en París. Luego regresó a su país y ganó una serie de concursos para realizar diversos edificios. A partir  de  este  momento,  parece  que  empezó  a  gozar  de  consideración  como arquitecto  creativo.  Está  interesado  por  los  diferentes  estilos,  entre  ellos  el Románico, que conoció en un viaje por Francia y España. Valoró, sobre todo, en la arquitectura la funcionalidad. Siempre pretendió que el edificio se adaptase a la función para la que había sido concebido. Su obra más importante es Los almacenes Marshall (Chicago), una obra que impactó a otros muchos arquitectos del momento. Se trata de un edificio de ocho pisos, agrupados en cuatro zonas diferentes mediante arcos de medio punto y para los que emplea el almohadillado rústico.

Louis Henry  Sullivan.  (1856  –  1924).    Trabajó  durante cierto  tiempo  con Jenney. Más tarde fue a París y de nuevo regresó a los Estados Unidos para establecerse en Chicago. Allí construyó uno de los edificios más importantes de la ciudad: El Auditorio con capacidad para más de 4.000 espectadores. En él juega con las posibilidades expresivas de los materiales e introduce elementos decorativos que  se aproximan al Art Nouveau. A partir de 1890 se dedicará a los rascacielos: Guaranty Building de Búfalo y los Almacenes Carson. Para la Exposición de Chicago de 1893 diseñó el  Transportation Building. Uno de sus más ilustres alumnos fue Wright, arquitecto clave en el panorama del siglo XX.