La arquitectura neoclásica

Sigue principalmente los modelos del arte griego que se acaban de descubrir en este momento. Sus principales características son:

  • El empleo de los órdenes clásicos. El dórico es el que adquiere más protagonismo.
  • El gusto por las plantas rectangulares o centralizadas, tal como las usaron en la Antigüedad.
  • La fachada es adintelada siguiendo el modelo de templo griego o romano.
  • Las columnas recuperaran el papel de soporte principal y se convierten en protagonistas del edificio. Los fustes vuelven a estar estriados.
  • Las cubiertas suelen ser abovedadas siguiendo el arte romano.
  • Los edificios utilizan todo el repertorio clásico: arcos de medio punto, bóvedas de cañón, de arista, cúpulas, etc. Se suelen usar cúpulas enormes para cubrir espacios destacados.
  • La decoración es escasa: se prefiere la austeridad y la pureza de las formas constructivas (planitud de los muros). En el exterior se decoran los frontones con esculturas y en el interior se utiliza el repertorio de adornos clásicos.
  • Se busca la proporción y la simetría pero dentro de una escala monumental.
  • La forma está al servicio de la función.
  • Los tipos de edificios son muy variados reflejando los importantes cambios sociales. Además de palacios e iglesias,  hay otras construcciones que tienen como fin mejorar la vida humana: hospitales, museos, bibliotecas, teatros, parques,… o que reflejan cambios económicos: bolsas o bancos. Se vuelven a la tipología romana para los edificios conmemorativos: arcos de triunfo, columnas y puertas monumentales.
  • Existe una homogeneidad en todos los países sin que se puedan distinguir escuelas.

 a) En Francia, el Neoclasicismo se convirtió en el arte oficial de la Revolución Francesa y de Napoleón. Éste deseaba convertir a París en la ciudad más importante de Europa y desarrolló un programa artístico de embellecimiento, utilizando los edificios como medio de propaganda de su poder.

En la arquitectura neoclásica francesa hay varias tendencias:

  • La continuadora del barroco clasicista. Su figura más destacada es Soufflot que realizó la Iglesia de Santa Genoveva convertida durante la revolución en el Panteón de los hombres ilustres. Su gran cúpula central se inspira en San Pablo de Londres y San Pedro del Vaticano.
  • La que reproduce con fidelidad el repertorio clásico. Vignon realizó La Madeleine  de París, inspirada en el templo romano de La Maison Carré de Nimes. Chalgrin diseño el Arco de Triunfo del Carrousel, mandado construir por Napoleón para conmemorar sus victorias militares, está inspirado en el arco de Constantino.
  • La corriente más revolucionaria, no ligada a la glorificación del poder, con obras de carácter utópico-en muchos casos simples proyectos-  que recrean figuras geométricas puras (pirámides, esferas,..), sin ornamentación y en las que la estructura está condicionada por la función. Los principales arquitectos de esta corriente son Boulé (Iglesia Metropolitana, Cenotafio de Newton, una tumba vacía o monumento funerario en honor a Newton que no llegó a construirse) y Ledoux (Proyecto para la casa de los leñadores).

b) En Inglaterra se impone la influencia de Palladio (neopalladianismo).

c) En Alemania, se difunde más tarde pero tendrá mucha fuerza. El edificio más destacado es La Puerta de Brandeburgo y la Gliptoteca de Munich (primer edificio construido para ser un Museo) de Leo von Klenze.

d) En España se luchó con energía contra el barroco, por su enorme arraigo, desde la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El reformismo ilustrado de los Borbones se concretó –entre otros cosas- en embellecer las ciudades y mejorar las infraestructuras y servicios (fuentes, paseos, jardines botánicos, museos,..). Se intentó organizar las ciudades de acuerdo con criterios racionales por lo que el urbanismo, que ya se había iniciado en el siglo anterior, alcanzó gran desarrollo. Los nuevos edificios siguieron el estilo neoclásico. Las actuaciones se produjeron en todo el país pero Madrid acaparó la mayor atención sobre todo durante el reinado de Carlos III. Madrid fue sometida a un programa de remodelación –que afectó más a los espacios exteriores a la cerca o muralla que al casco antiguo- para darle el esplendor que necesitaba como capital del Estado: se planificó el Paseo del Prado como vía cultural en torno al que se construyó el Museo del Prado, el Jardín Botánico y el Observatorio astronómico y en el que se situaron esculturas como la Cibeles, Apolo y Neptuno, y cerca se construyó la Puerta de Alcalá.

En España, destacaron tres arquitectos:

  • SABATINI, un arquitecto italiano de Palermo, que fue nombrado por Carlos III –al acceder al trono español- maestro mayor de las obras reales. Evolucionó desde el barroco al neoclasicismo. Trabajó en el Palacio Real e inició la Puerta de Alcalá (1778), que sustituía a una antigua puerta que fue derribada al ampliarse la calle de Alcalá.La Puerta de Alcalá era una de las cinco entradas de la capital a la que se llegaba desde el camino de Aragón y Cataluña. Se realiza en piedra granítica madrileña. En su origen hubo dos proyectos –uno con columnas y otro con pilastras adosadas- que se fundieron en uno por lo que las fachadas son distintas.Tiene cinco vanos: tres arcadas de medio punto con la clave en forma de cabeza de león y dos laterales adintelados con decoración de pares de cornucopias[1]. El arco central, más desarrollado, es el único que está flanqueado por columnas en sus dos caras y tanto las columnas como las pilastras de orden jónico de ambas caras se rematan con un gran ático que se desarrolla en su parte central de forma curvilínea para resaltar el arco principal. En los áticos de ambas fachadas aparece una inscripción en latín: Rege Carolo III. Anno MDCCLXXVIII («Siendo rey Carlos III. Año 1778»). En la fachada exterior sobre la inscripción aparece un escudo de armas sostenido por la Fama y el Genio y,  a los lados, cuatro esculturas de niños. En la fachada interior, sobre los arcos laterales aparecen las virtudes cardinales. Los motivos ornamentales corresponden a Roberto Michel y Francisco Gutiérrez, y fueron tallados con piedra caliza y su estilo es más barroco que puerta. La puerta está hecha en estilo neoclásico pero el juego de luces y sombras le da un cierto barroquismo.
  • VENTURA RODRÍGUEZ  fue uno de los mejores arquitectos del S. XVIII. Desde el barroco borrominesco evoluciona al neoclasicismo. Hijo de un albañil, con el que colaboraba en las obras reales, llamó la atención de Juvara por su habilidad como dibujante y éste se convirtió en su maestro. Sachetti le ascendió al cargo de aparejador en las obras del Palacio Real. Llegó a ser director de arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ha dejado numerosas obras por toda España entre las que podemos destacar la finalización de la basílica del Pilar de Zaragoza, el palacio de Boadilla del Monte (Madrid) y la  fachada de la catedral de Pamplona con un pórtico tetrástilo de columnas corintias pareadas, rematado por un frontón y sobre el que se dispone una terraza y se abre el óculo que ilumina la nave central. Está flanqueado por dos grandes torres cuadradas.
  • JUAN DE VILLANUEVA es el representante más importante del Neoclasicismo en España. Fue alumno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y como pensionista de esta institución viajó a Roma, donde permaneció ocho años. También viajó por Andalucía donde se interesó por el arte islámico. De vuelta a la capital, fue nombrado académico y, en 1768, arquitecto de la comunidad de monjes jerónimos del Monasterio del Escorial, donde terminó la Lonja, un espacio que bordea al edificio por el norte y oeste, sintetizando el estilo herreriano y el neoclásico. Después construye la Casa de Infantes en Aranjuez, la Casita del Príncipe en el Pardo y las casitas de Arriba y Abajo en El Escorial. En 1777, Carlos III lo vincula a la Corte y a partir de ahora trabajará casi exclusivamente para ella.

Su estilo se caracteriza por el predominio de las líneas rectas, la horizontalidad y la disposición simétrica de los elementos arquitectónicos, la austeridad decorativa y el uso del ladrillo y la piedra.
El Museo del Prado es la obra maestra de Juan de Villanueva. En su origen era el Museo de Historia natural y formaba con el Jardín Botánico y el Real Observatorio astronómico, también de  Juan de Villanueva, el conjunto conocido como Colina de las Ciencias. El edificio sufrió graves destrozos durante la guerra de la Independencia durante la que se convirtió en cuartel. Por iniciativa de la segunda esposa de Fernando VII, Isabel de Braganza, fue restaurado y convertido, en 1818, en el actual museo.

Es un edificio monumental y de gran austeridad ornamental, construido con granito y piedra blanca. Está organizado en cinco cuerpos: el central de forma basilical, dos galerías alargadas que lo unen con los dos pabellones laterales cuadrados con rotondas. El espacio central sobresale del conjunto y presenta una fachada principal con seis grandes columnas toscanas que sostienen el entablamento, la cornisa y el ático. Las dos galerías contiguas son de dos plantas: la inferior de ventanales de medio punto peraltados y la superior tienen columnas jónicas. Hay una tercera planta añadida con posterioridad.

Las fachadas norte y sur con columnas de orden jónico y corintio, se construyeron con posterioridad y de forma desigual por un desnivel existente entonces. A  la norte se accede por una escalinata. El edificio ha sufrido numerosas intervenciones que han ido alternando el edificio de Villanueva. La última ha sido la reciente ampliación de Rafael Moneo.

El Observatorio Astronómico, un edificio de planta central con un gran pórtico de acceso y un templete circular jónico como coronación. Carlos III lo mandó construir a propuesta de Jorge Juan, científico y marinero destacado, en lo que es ahora el parque del Retiro y entonces una colina a las afueras de Madrid. También sufrió los efectos de la guerra de la Independencia y sería rehabilitado posteriormente. Actualmente, sigue siendo un centro de investigación astronómica.

También destacan otras obras madrileñas como los  jardines del Retiro, la Real Academia de la Historia, el Oratorio de Caballero de Gracia y la reconstrucción de la Plaza Mayor después del incendio de 1790 (cerró el recinto con grandes arcadas e igualó la altura de las casas.


[1]  Cornucopia: es el cuerno de la abundancia que simboliza la prosperidad. Su origen se encuentra en la mitología griega: Amaltea crió a Zeus con la leche de una cabra y,  en agradecimiento,  Zeus le dio uno de los cuernos de la cabra que tenía el poder de dar a la persona que lo poseía todo lo que deseaba. El cuerno solía representarse  lleno de frutas y flores.