La pintura romántica

La pintura es uno de los campos en los que mejor se expresa el espíritu romántico. Sus valores estéticos se oponen al Neoclasicismo:

  • El color adquiere más importancia que el dibujo y tiene un carácter expresivo. Gran riqueza cromática
  • La luz es importante. Los fuertes contrastes lumínicos se usan con carácter efectista y teatral.
  • Las composiciones son dinámicas, con predominio de líneas oblicuas y curvas, y desordenadas, figuras en posiciones forzadas con gestos dramáticos. Algunos artistas (Friedrich) se muestran más reposados y prefieren esquemas geométricos.
  • La forma de expresión es figurativa, realista, pero llena de subjetivismo y con gran preferencia por los valores expresivos.
  • Se inspiran en los pintores barrocos, como Rubens, Rembrandt y Velázquez porque en éstos encuentran los rasgos anteriores.
  • Las técnicas más utilizadas son el óleo sobre lienzo, la acuarela y el grabado.
  • La temática es variada y con temas nuevos. Destacan los aspectos trágicos e inusitados de la vida (enfermedades, cementerios, tempestades…); los temas de evasión, exóticos o medievales; los temas contemporáneos de contenido político;  y el paisaje. El paisaje refleja una naturaleza hostil, no dominada por el hombre, como aludes, torrentes, naufragios, etc.
  • El género histórico es uno de los más cultivados, debido al interés por el pasado y las tradiciones de los pueblos, con preferencia por la Edad Media o lo oriental que recrean a través de fuentes literarias.; también es el de más prestigio  por la dificultad que entraña para el artista hacer comprensible la acción y conseguir una ambientación adecuada. El paisaje se convierte en un género muy apreciado porque la contemplación de la naturaleza es una de las más genuinas experiencias románticas al producir una emoción subjetiva. En el paisaje  se producirán las mayores innovaciones: los paisajistas ingleses anteceden al impresionismo. El retrato es demandado por clientes burgueses dando importancia a la psicología y a la indumentaria que refleja su categoría social.

Francia

  • THÉODORE GÉRICAULT (1791-1824).

Aunque contemporáneo de Jacques Louis David, se aleja totalmente de éste, y se le considera el iniciador del Romanticismo gracias a su obra La balsa de la Medusa. Es un destacado colorista que da a sus obras una gran expresividad con escenas dramáticas y desesperadas, protagonizadas por gente anónima. Se inspira en hechos reales de gran repercusión, como los trágicos naufragios,  y se documentaba en las hemerotecas y en los testimonios de los testigos presentes. También estuvo interesado por los temas orientales y por los caballos.

Sus grandes cuadros se caracterizan por el movimiento y la tensión que nacen de la observación directa de la realidad.

Destacan Oficial de húsares a caballo y La carrera de caballos libres en Roma.

En su serie litográfica sobre la vida en Londres refleja los aspectos negativos de la sociedad industrial.

La balsa de Medusa (1819). Museo del Louvre. Óleo sobre lienzo. Se expuso por vez primera en el Salón de 1819, el certamen donde se daban a conocer periódicamente las novedades pictóricas, sin que tuviera mucho éxito por su carácter tan novedoso. La obra fue pintada después de una estancia en Roma donde recogió la influencia de Miguel Ángel y Caravaggio. Para ella, se documentó con relatos de la prensa y de los protagonistas sobre el tema.

El tema elegido es un suceso que conmovió a la sociedad francesa tres años antes. En las costas africanas se había producido un naufragio de un barco francés con 150 soldados, que el capitán y otros aristócratas –para salvarse ellos-  dejaron abandonados. Los marineros estuvieron durante 13 días en una balsa a la deriva sufriendo terribles penalidades y,  de ellos, sólo sobrevivieron 15. Los relatos de los supervivientes impactaron al público porque contaron que –presos del pánico, el hambre y la sed- se produjeron casos de locura y canibalismo.

El cuadro representa el momento en que los náufragos finalmente divisan un barco. Se trata de un tema típicamente romántico: una tragedia, en medio de una naturaleza hostil, producida por la injusticia de los poderosos. Por tanto, además de un tema de actualidad, es una denuncia social y política, que acusa al gobierno de la Restauración. Se ha interpretado como una gran alegoría de toda la sociedad, embarcada en un último esfuerzo por sobrevivir.

            La recuperación de elementos típicos del barroco – la composición a base de diagonales, el dinamismo, los fuertes escorzos de las figuras, los contrastes lumínicos y la fuerte expresividad-  que contribuyen a emocionar al espectador y la introducción de una nueva temática de denuncia social y compromiso político hacen que esta obra se convierta en un modelo a seguir por la pintura romántica:

  • EUGÈNE DELACROIX (1798-1863)

Es el principal pintor romántico francés. Es un hombre brillante, culto y famoso. Su pintura es colorista, de gran luminosidad, fuertes contrastes y de gran sensualidad.  Está muy influido por Rubens y los venecianos y, como ellos, pinta a base de manchas de color. Esto le lleva a enfrentarse con Ingres, pintor neoclásico muy preocupado por el dibujo.

 En 1832 viaja a Marruecos, en misión diplomática, donde quedó fascinado por un mundo exótico lleno de luz y color.

Antes de viaje a Marruecos ya había pintado sus mejores obras como Dante y Virgilio o La barca de Dante (1822), con un tema tomado de la Divina Comedia – la visita de Dante al Infierno acompañado por Virgilio-,  utilizado para mostrar la desesperación humana en sus límites a través de los cuerpos desnudos de los condenados que intentan huir agarrándose  a la barca de Caronte.

La matanza de Quíos (1824), en la que cultiva la pintura histórica. Hace referencia a un acontecimiento destacado de la época: la masacre sufrida allí por los griegos. Es una representación cruda del horror pero también un canto a la libertad de un pueblo que está luchando por su independencia frente a los turcos.

Su obra maestra, de gran colorido, dinamismo, exotismo y sensualidad es La muerte de Sardanápalo (1828), inspirada en un relato de Byron, representa un hecho dramático y exótico: un monarca asirio al ver su palacio cercado y sin posibilidad de resistir ordena matar a sus mujeres, caballos y perros, mientras que él y su favorita, la esclava que aparece en la cama, se arrojaran a una inmensa hoguera con todas sus pertenencias.

Su obra más conocida es La libertad guiando al pueblo, la primera obra política de la pintura moderna que conmemora la revolución de 1830 en Francia (Ver comentario)

Después del viaje a Marruecos, pinta escenas de temas orientales de gran luminosidad y riqueza cromática (retratos del sultán, escenas de cacerías de leones, etc.). De ellas, destaca Mujeres de Argel en su habitación, una escena interior de gran colorido.

 Inglaterra

La pintura inglesa tiene una fuerte originalidad. Aquí encontramos las primeras manifestaciones de la pintura romántica en la segunda mitad del S. XVIII, con pintores visionarios o prerrománticos. Se oponen al arte oficial (los retratistas ingleses); eligen una temática fantástica, onírica o surrealista, que escapa a la razón. Los temas son propios del Romanticismo pero los pintores ingleses se interesan por el dibujo.

  • Johann Heinrich Füssli (1774-1840). Trata temas relacionados con la muerte, lo sobrenatural o lo truculento como Las pesadillas donde explora el mundo de los sueños de los que emergen monstruos demoníacos. Interesado por  la literatura, se inspiró en el “Sueño de una noche de verano” para Titania.
  • William Blake,  famoso en la historia del arte por su actividad como ilustrador de composiciones propias o ajenas como el  Paraíso perdido de Milton. Sus temas son fantásticos, el dibujo es potente por su formación de grabador, los colores estridentes e irreales y la luz de amanecer o crepúsculo o artificial y transmiten un mensaje religioso. Tiene influencia de Miguel Ángel y de los manieristas.

En el S. XIX  destacaron los paisajistas que trasladaron al cuadro la emoción subjetiva que produce la contemplación de la naturaleza. Los pintores románticos ingleses son los primeros en abandonar el taller y pintar directamente del natural; se interesan por reflejar un momento concreto y especialmente las condiciones lumínicas. Emplearon mucho la acuarela porque permite pintar con rapidez. Por todo ello, anuncian el impresionismo.

  • William Turner (1775-1851). Representa el asombroso poder de la naturaleza sobre el hombre. Sus paisajes iniciales son muy academicistas pero evoluciona hacia un estilo personal de pincelada suelta. Su principal preocupación es la luz y como consigue ésta penetrar en los objetos hasta disolver sus formas. Sus obras  más destacadas son El naufragio, El temerario remolcado a dique seco, Lluvia, vapor y ferrocarril.
  • John Constable (1776-1837). Presenta la vida campesina tal como la veía, sin idealizar, centrándose en los aspectos sencillos que producen una emoción agradable (prados, colinas,..). Destaca el estudio del cielo y la luz que se refleja en los objetos. La atmósfera –casi siempre cubierta de nubes-  es típicamente inglesa. Entre sus obras destacan  La carreta de heno, La catedral de Salisbury, y  La casa de Willy Lot´s.

 Alemania

Los artistas e intelectuales alemanes desempeñaron un importante papel en el Romanticismo. Muchos, entre ellos Kant, reflexionaron sobre lo “sublime”: aquello que por su grandeza produce una emoción sobrecogedora que nos produce temor y nos atrae a la vez.

El paisajista Caspar David Friedrich (1774-1840). Tiene un estilo peculiar en el que los paisajes reflejan el concepto de lo “sublime”: amaneceres o atardeceres en escenarios naturales grandiosos en los que el ser humano se vuelve insignificante. La naturaleza es interpretada desde un punto de vista religioso, como una manifestación de lo divino. Su pintura también es político- nacionalista: nos da a conocer la belleza del mundo germánico. Entre sus obras destacan Abadía en el encinar, Mar glacial, Amanecer en los Montes Gigantes.