Apuntes escultura barroca española

–          El signo que caracteriza a las artes figurativas españolas del siglo XVI es el realismo. España torna a ese realismo que vemos como denominador común en todos los tiempos, en las letras y en la plástica.

–          La temática queda fijada por la Iglesia. Pero ante los retablos de pura arquitectura clásica se alzan retablos libres en los que la escultura aparece exenta y rara vez en los bajorrelieves. Los asuntos mitológicos o de exaltación de los poderosos serán prácticamente desconocidos.

–          En cuanto a los materiales, se talla en madera policromada. Esta policromía viene a reforzar el profundo sentido realista que no consiste en copiar la realidad, sino en hacer eterno lo efímero.

La escultura de corte:

            No es la corte un lugar que atraiga el interés de los escultores. La estatuaria oficial apenas existe, y cabe citar la estatua de Felipe III en la Plaza Mayor y la de Felipe IV en la Plaza de Oriente. Esta última fue diseñada por Velázquez y fundida por Pietro Tacca.

            La escultura en la corte se mueve entre el realismo castellano y la elegancia andaluza. El más interesante de todos es Manuel Pereira, cuyo realismo se inspira directamente del natural. La policromía es de gran calidad. Hizo retablos, obras sueltas y esculturas de piedra para exteriores, siendo notabilísima la de San Bruno.

 

Diferencias entre la escuela castellana y la andaluza:

            Ambas escuelas son realistas, pero mientras la castellana es hiriente, la andaluza es sosegada, buscando siempre la belleza correcta.

            Otra diferencia la constituye la policromía. Hasta el siglo XVI se utilizaba el estofado, pero con Gregorio Fernández se abandona en Castilla, no así en Andalucía.

Castilla. El realismo violento:

            La figura central en el primer tercio de siglo en Castilla es Gregorio Fernández, el primer gran escultor que no tiene nada de italiano aunque se formó en la tradición de Juni y en contacto con Pompeyo Leoni. Trata de transmitir su fe y sus emociones en un estilo directo. Su realismo es patético. Sus desnudos masculinos no suponen un alarde de conocimientos anatómicos, sino un correcto estudio del natural. Las cabezas son profundamente expresivas, aunque el modelado de los ropajes resulta un tanto convencional. Acierta a crear tipos iconográficos de extraordinario éxito, como sus Cristos Yacentes, destacando el Cristo yacente de El Pardo.

Andalucía. El realismo clásico:

            Con el comercio de América Andalucía se transforma en la zona más rica de esa época. Esto supondrá un mayor desarrollo artístico para la región.

–          Juan Martínez Montañés mantuvo siempre una mesura clásica al servicio de una innegable realidad. Su devoción va más dirigida al alma que a los sentidos. Su policromía bien equilibrada dista mucho del cromatismo desgarrador de la escultura castellana. Destaca su Cristo de la Clemencia, prototipo andaluz del Cristo en la Cruz. El mejor momento de Montañés se refleja en el retablo que hizo en Santiponce, donde destaca la imagen de San Jerónimo.

–          Alonso Cano es una de las personalidades más fuertes del arte español. Luchó toda su vida por conciliar sus ideales con la realidad. Es pintor, escultor y arquitecto, lo que le permite elaborar sus retratos de forma integra. Es el primer escultor andaluz que no utiliza el oro. Son particularmente bellas sus imágenes pequeñas, como la de San Francisco en la catedral de Toledo.

–          Pedro de Mena, discípulo de Cano, es más realista que su maestro, y comunica los estados de ánimo de un modo muy directo. De su mejor momento resultan muy representativo el San Pedro de Alcántara. Su calidad técnica y su sentido realista nos ha dejado una extensa colección de retratos de gran tensión dramática y vibrante realismo, dentro de la mesura andaluza.

Murcia. Salzillo:

–          Francisco Salzillo, a diferencia de la estatuaria barroca andaluza que concebía las figuras aisladas, organiza grupos enteros que van narrando la pasión a los fieles. Su obra más importante es el Paso de la Oración en el Huerto. Salzillo importa a nuestro país el gusto por los pesebres. El cierra el gran ciclo barroco y abre el gusto por lo clásico.

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