Apuntes pintura barroca italiana

EL TENEBRISMO. CARAVAGGIO.

            Las indagaciones de los pintores barrocos en los recursos para plasmar la luz parten del tenebrismo, estilo iniciado en Italia por Miguel Ángel Caravaggio.

            Caravaggio decidió no tener otro modelo que la realidad, tomando para todo tipo de composiciones los modelos callejeros sin someterlos a ningún proceso de idealización. Este procedimiento, que reacciona violentamente contra la exquisitez manierista, resulta de una gran eficacia piadosa y la Contrarreforma lo asume pronto. Pero es evidente también que la excesiva vulgaridad de los tipos puede producir una cierta sensación de falta de respeto y, de hecho, algunas obras de Caravaggio fueron rechazadas precisamente por eso. Junto a la insistencia en lo real, Caravaggio utiliza también el recurso que hará fortuna: el “tenebrismo”, consiste en presentar los personajes y los objetos sobre un fondo oscuro, destacándolos con una iluminación dirigida y violenta que hace más evidentes los gestos y los objetos, trayéndolos a una especie de primer plano. El “tenebrismo” ignora el paisaje, aunque valora enormemente la naturaleza muerta. El propio Caravaggio pintó bodegones. Sus obras maestras son, sin embargo, grandes cuadros en los que la voluntaria vulgaridad de los modelos no quita grandeza y emoción a lo representado. Así las escenas de la Vocación y el Martirio de San Mateo.

            En casi todos los países de Europa hubo una etapa tenebrista. Algunos autores nunca desecharon definitivamente sus principios lumínicos, como Rembrandt o Zurbarán; otros lo dejaron a un lado, como Murillo o Velázquez.

 

            LAS ESCUELAS DE BOLONIA Y VENECIA.

            A la vez que los caravaggistas reaccionan tan violentamente al manierismo, en Bolonia se produce un fenómeno paralelo de rechazo de las formas caprichosas idealizadas en exceso. Pero buscando no la realidad inmediata, sino una realidad más matizada, que pinta las cosas no como son, sino como deberían ser, buscando la belleza ideal y la expresión de los estados de ánimo. Este clasicismo se interesa también pronto por la naturaleza y crea un tipo de paisaje de enorme belleza y equilibrio, ordenado en planos, que expresa siempre la serenidad y el orden de la obra de Dios.

            Los primeros artistas de esta corriente son la familia Carracci. Estos pintores deciden crear una Academia que proporcione a los artistas una preparación literaria y humanística que enriquezca sus capacidades.

            Venecia mantiene en el setecientos su título de capital de la pintura. Tiépolo es el máximo representante. Las vistas de la ciudad de Canaletto constituyen ejemplos acabados de la concepción barroca del paisaje, con la profundidad y los efectos de luces sobre los palacios.

Deja una respuesta