Apuntes pintura española del Manierismo

Características generales:

–          Influencia de los artistas italianos de la escuela de veneciana.

–          Son los promotores del manierismo.

–          La mayor parte de los pintores proceden de Italia o se han formado en ella.

Representantes:

            El primer nombre que debe citarse al comenzar el último tercio de siglo es el de Gaspar Becerra, que introduce las formas grandiosas de Miguel Ángel en toda su pureza. Se conserva muy poco de su producción, con figuras monumentales y elegantísimos marcos de estuco.

            Más importante que la de Miguel Ángel hubo de ser la influencia de la pintura veneciana que tanto gustaba a Felipe II. La figura más representativa es Juan Fernández Navarrete. Educado en Italia, donde conoció a Tiziano, comenzó a trabajar en El Escorial, representando su obra un avance enorme en la dirección de progresivo realismo que había de culminar en el Barroco. Recoge inspiración en Tiziano su técnica suelta, preocupación por la luz, claroscuro, escorzo y punto de vista alto de Tintoretto, sin olvidarse del sentido religioso español del Renacimiento.

–          Retratistas:

            Junto a los pintores del Escorial que cultivan la pintura religiosa, en la corte de Madrid se desarrolla un círculo de pintores de retrato de gran interés y calidad, que llevan a un punto muy alto el objetivismo minucioso de los flamencos, fundiéndolo a veces con la riqueza veneciana y dando a sus retratos de la corte y la nobleza un tono de frío distanciamiento, típico de todo retrato aristocrático europeo de la época del manierismo.

            Alonso Sánchez Coello presenta una precisión rigurosa en los detalles del traje y joyas, así como una maravillosa penetración psicológica. A la vez, consigue un sentido muy vivo y táctil de las calidades. Destaca su retrato de Isabel Clara Eugenia.

            Juan Pantoja de la Cruz. Discípulo de Coello, de quien hereda su técnica endureciéndola un poco y extremando los efectos decorativos, cultivó también la pintura religiosa y a su obra llegan algunos ecos del tenebrismo. Destacan sus retratos de Felipe II y III.

–          El Greco:

            Es la figura capital en la pintura española del siglo XVI. Nacido en Creta, educado en Venecia y presente en España, concretamente en Toledo, hasta su muerte. Su primera educación bizantina le impregna de un sentido casi abstracto, ritual y simbólico de la imagen piadosa, derivada de los iconos. Su paso por Venecia es determinante para su técnica, suelta y libre, y su colorido, rico y suntuoso, de gamas preferentemente frías; de carmines, azules, amarillos y blancos, más cerca de Tintoretto que de Tiziano. También bastantes de sus esquemas compositivos derivan de modelos venecianos. De su paso por Roma recoge un tratamiento del desnudo, de remoto origen miguelangelesco, y un sentido de la composición alargada y serpenteante, deformando los cuerpos en sentido longitudinal, que procede enteramente del mundo manierista.

            Su venida a España debió estar determinada por la fama del Escorial y el deseo de trabajar allí. De hecho preparó para el monasterio un lienzo de San Mauricio, que aunque le fue pagado, no llegó a colocarse en sus altares.

            En sus años toledanos utiliza todavía modelos y proporciones que evocan lo italiano, como vemos en el Expolio de Cristo, pero paulatinamente su estilo se va haciendo más irreal e independiente. El Entierro del Conde de Orgaz es quizás su obra más singular, con la tajante división entre la Tierra, donde los caballeros asisten al prodigio, y el Cielo, donde los Santos, Cristo y la Virgen son representados de modo totalmente ideal. En los últimos años de su vida, el Greco acentúa sus deformaciones constituyendo uno de los más extremados representantes del manierismo. Sus grandes lienzos religiosos de estos últimos años, como la Anunciación o la Adoración de los Pastores, extreman la deformación y la independencia del color.

Características generales:

  1. Gran colorido.
  2. Exaltación espiritual de la obra.
  3. Desinterés por el escenario, tanto arquitectónico como de paisajes, para que la obra presente emoción mística.
  4. Cuando incorpora fondos arquitectónicos sigue los modelos de Tintoretto, grandes y lujosos mármoles y violentas perspectivas.

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