Apuntes pintura italiana del Cinquecento

Evolución de la pintura en el siglo XVI:

–          El color se maneja de un modo más suelto, ganando importancia en detrimento del dibujo.

–          Las formas adquieren un aspecto redondeado. Para obtener volumen, el artista utiliza múltiples recursos: sombreados, colocar el brazo delante del busto en los retratos, etc.

–          Las escenas adquieren una profundidad que ahora parece natural. En el paisaje ya no es siempre primavera; los fondos neblinosos, las rocas, los crepúsculos, prestan matices que nos recuerdan las escenas románticas.

–          La composición es clara, con frecuencia triangular. Las figuras se relacionan entre sí, representándose una sola escena en cada cuadro.

El siglo XVI. Los pintores florentino–romanos:

            Florencia continúa siendo la capital del arte, pero sus máximas figuras se trasladan a Roma. En general, los pintores educados en Florencia conceden al dibujo una importancia mayor que otras escuelas. Tres gigantes aporta esta escuela al Cinquecento: Leonardo, Rafael y Miguel Ángel.

–          Leonardo da Vinci constituye el arquetipo de hombre renacentista. Dos de sus pinturas, La Última Cena y la Gioconda, son los ejemplos cimeros de la historia de la pintura. Ya en la Virgen de las Rocas somete el dibujo a un efecto de difuminado que presta volumen y aire enigmático a las figuras. En los rostros, una suave sonrisa introduce la misma impresión poco precisa en le campo de las expresiones. Todos estos valores brillan en su Última Cena, gran fresco reducido a ruinas.

–          La obra de Rafael es enorme. Anunciaciones y temas religiosos, retratos y grandes composiciones constituyen los tres capítulos de su obra. Su gran aportación estriba en su concepción espacial, en la profundidad y la amplitud de espacios en la que se mueven las figuras de las grandes composiciones, como podemos observar en su obra La Escuela de Atenas.

–          Con Miguel Ángel tendríamos que repetir los rasgos de su arte escultórico para definir los valores pictóricos de su aportación en la Capilla Sixtina, con las escenas bíblicas de la Creación y el Juicio Final. Con él, el dinamismo llega a su plenitud. En sus obras se encuentran todas las raíces del Manierismo. Los gigantes que se mueven carecen de suficiente espacio, y la atmósfera se torna angustiosa. Es un mundo dramático, bien diferente del equilibrio y optimismo del hombre del primer renacimiento.

La Escuela Veneciana:

            En el siglo XV los Bellini y Carpaccio ponen las bases de una escuela que va a caracterizarse por su culto del color, siempre prevaleciente sobre el dibujo. En el siglo XVI, una serie de grandes maestros como Tiziano, el Veronés y Tintoretto descubren las posibilidades que explotarán los artistas del Barroco.

            Las características de esta escuela son:

  1. El culto al color, prefiriéndose los tonos claros.
  2. Importancia de los temas secundarios. A la anécdota se le concede la misma atención que al tema principal.
  3. Exaltación de la riqueza. Palacios, música, joyas, definen el ambiente.
  4. Contemplación poética del paisaje, que se llena de luces y se siente con pasión romántica.

–          Tiziano es el retratista de la escuela (Retrato ecuestre de Carlos V) y el maestro de las formas blandas y redondas. En La Bacanal, convierte un tema mitológico en un cuadro social, y aprovecha la composición para colocar en un ángulo un espléndido desnudo femenino, obtener brillo en las telas y los vidrios, y efectos de luz azulada en los cielos y bosques.

–          El Veronés es el pintor del lujo, las escenas se desarrollan en palacios y jardines; sus figuras se envuelven en ropajes costosos y se adornan con alhajas. Por otra parte, su inclinación hacia los detalles anecdóticos marca el punto culminante de esta tendencia de la escuela, como se puede comprobar en su cuadro Las Bodas de Caná.

–          Tintoretto trasluce ya la crisis de los ideales renacentistas en sus composiciones manieristas. Maestro de las luces violentas, de los contrastes de luz y sombra, de los escorzos, del movimiento tenso, anticipa los valores del Barroco. En El Lavatorio de los Pies puede comprobarse claramente las peculiaridades de su estilo Su influencia en El Greco y en los primeros maestros barrocos son ejemplo de lo que Venecia aportó a la pintura del siglo XVII.

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