Apuntes pintura barroca flamenca

LA ESCUELA FLAMENCA. RUBENS.

            El catolicismo contribuye a mantener la importancia de los temas religiosos, más no se destacará Flandes por la emoción religiosa, sino por su optimismo, su carácter alegre, que se inclina por los aspectos placenteros de la existencia. Así, los temas costumbristas son género cultivado con frecuencia.

            RUBENS Y SU OBRA.

            En Rubens, sus viajes constantes por España e Italia, dan a su pincel un tono clasicista, incluso en los temas, en su insistencia por plasmar la mitología.

–          El estilo de Rubens podría resumirse en tres exaltaciones: el color, el movimiento y la forma gruesa. Las composiciones adquieren un dinamismo extraordinario: la verticalidad, la horizontalidad y la forma estática parecen haberse alejado de sus telas.

–          La obra legada por Rubens es enorme. Sus escenas religiosas (La Adoración de los Reyes), o su tríptico de la Erección de la Cruz, se conciben como escenas cortesanas. En las obras mitológicas se reserva como el gran interprete de la fábula pagana, con una concepción miguelangelesca del desnudo masculino y una evidente admiración por Tiziano en el femenino (Las tres gracias y El juicio de Paris). El mismo lenguaje solemne de la mitología encontramos en sus obras de historia, como la serie de Las bodas de María de Médicis. Los retratos presentan una estructura de líneas que tienden a romper el marco. En los ecuestres, como en el del Duque de Lerma, el caballo no sólo se encabrita en la clásica postura barroca, sino que gira y se ondula su cola y sus crines.

–          En los paisajes despliega sus ansias de movimiento y sus juegos de luces, y, en ocasiones, un tema mitológico, como el Meleagro y Atlanta, es, en realidad, un paisaje.

–          Discípulos suyos son Van Dyck, que une la vitalidad flamenca con la finura inglesa y anticipa lo que va a constituir una escuela en el siglo XVIII, y Jordaens.

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