Apuntes sobre la economia del Antiguo Régimen

Tras la crisis del siglo XVII, la economía europea conoció durante el XVIII una etapa de expansión, que con diferencias cronológicas y de intensidad afectó a todos los sectores. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, esta situación no desembocará en una nueva fase de recesión, sino en una fase totalmente nueva y revolucionaria.

Desde un punto de vista global, la impresión que prevalece es la de que toda Europa vivía todavía en pleno antiguo régimen económico, caracterizado por el predominio de la agricultura, el papel secundario de la industria, la fragmentación del espacio económico y la inexistencia de un mercado nacional y el alto grado de autoabastecimiento. Sin embargo, sobre esta base tradicional había movimiento.

El dinamismo fue mayor en el ámbito del comercio internacional y de las finanzas, mientras que la agricultura y la industria evolucionaban con mayor lentitud, aunque también evolucionaban. El crecimiento agrario parece modesto, pero, además de alimentar a una población en constante crecimiento, también hubo intensificación y cambio, que permitieron general excedentes. La industria también iniciaba su desarrollo sin salir de su modestia -al menos, en el Continente- y, en buena medida, en el marco de las estructuras tradicionales. Sin embargo, la cada vez con una mayor penetración del capital comercial en la esfera de la producción, abriría en ciertos casos la vía hacia la industrialización.

El sistema económico preponderante era el mercantilismo, basado en la convicción de que la riqueza de una nación dependía de la acumulación de metales preciosos. Así pues, el Estado debía controlar la industria y el comercio, dando preferencia al comercio exterior frente al interior, para incrementar su poder a través de una balanza comercial favorable, que permitiera la afluencia de metales preciosos. Asimismo, la explotación de las colonias era un método considerado legítimo para obtener metales preciosos y materias primas para sus industrias, que se fomentaron ya que permitían obtener ingresos mediante el cobro de impuestos.

La industria antigua estaba muy dispersa: en las familias, en las aldeas, en pequeños talleres, había muy pocas fábricas grandes, y la producción era limitada: en 1780, en una Francia de 26 millones de habitantes, sólo la producción de carbón era de 300.000 toneladas. Gran Bretaña, la más avanzada de las naciones industriales, consumía en la misma época sólo 1.000 toneladas de estaño, algo más de tres millones de algodón y producía 60.000 toneladas de fundición.

Lo esencial de los capitales industriales, la mayor parte de la mano de obra, se concentraban en las industrias de consumo, especialmente en las textiles, y muy poco en las de equipamiento, como la metalurgia.

Deja una respuesta