Apuntes sobre la escultura gótica española

a) Siglo XIII: Desde finales del siglo XII la transición escultórica mostrada en el compostelano Pórtico de la Gloria, así como la estilística esbozada en la Cámara Santa o en la Colegiata de Toro, confluirá durante todo el siglo XIII con la nueva escultura de inspiración francesa, ejecutada en un principio por maestros venidos de fuera que se instalan junto a las grandes catedrales castellanas. Es indudable que en las catedrales de Burgos y León trabajaron escultores llegados de Francia, solo así se entiende la repentina aparición de un estilo que no podía derivarse de las formas anteriores. El autor de la puerta del Sarmental de la catedral de Burgos, ha sido identificado como el mismo maestro que realizó el «Beau-Dieu» de la catedral de Amiens, apreciándose los mismos ecos franceses en la de la Coronería o de los Apóstoles del mismo templo. Otro tanto puede decirse de los maestros de la catedral de León. Los talleres leoneses y burgaleses ejercen su influencia sobre los escultores españoles apegados a la tradición, sobre todo en la escultura de sepulcros, que rápidamente evolucionan hacia fórmulas góticas, pero la riqueza de planteamientos de la escultura anterior influirá en el nuevo estilo conformándole con caracteres propiamente hispanos, que tendrán un rico desarrollo, sobre todo, en la imaginería (en España destaca la talla en madera, generalmente policromada, de gran tradición en el país y muy utilizada en los retablos).

b) Siglo XIV: La influencia italiana es muy temprana en la escultura, que conecta rápidamente con el naturalismo de la escuela de Pisa, y se refleja en Castilla en las puertas del Perdón y de los Apóstoles de la catedral de Toledo, o en la puerta Dorada de la catedral de Pamplona. En Cataluña se establece una escuela propia de gran tradición, iniciada por el Maestro Bertomeu durante el siglo XIII, pero es en el XIV cuando alcanza su mayor esplendor; fuertemente influenciada por el gusto italiano trabaja el alabastro, muchas veces policromado, en la ejecución de sepulcros y retablos.

c) Siglo XV: El siglo XV fue uno de los momentos culminantes marcado por la honda influencia realista borgoñona transmitida por los artistas de origen flamenco que llegan a España. La escuela catalana alcanza su máximo desarrollo con la figura de Pere Joan; en Mallorca sobresale Guillem Sagrera. Navarra fue uno de los puntos donde primero llegan estos influjos de Borgoña. En Castilla el influjo flamenco se mostró más tardíamente, segunda mitad del siglo, y ligado al desarrollo de la arquitectura hispano-flamenca; las primeras muestras se evidencian en la catedral de Sevilla con Lorenzo Mercader cuya característica más destacada es el penetrante realismo. En Toledo y Burgos se desarrolla una escultura influenciada por la presencia de maestros nórdicos como Egas Cueman, Rodrigo Alemán o Juan Guas. Pero sin duda el autor más importante de este período es Gil de Siloé que trabaja en Burgos entre 1486 y 1501, cuya obra principal es el retablo de la cartuja de Miraflores y el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, de planta estrellada y de magnífica decoración. En este mismo género y también de este momento cabe destacar el sepulcro adosado de Martín Vázquez de Arce, conocido como El Doncel, en la catedral de Sigüenza, escultura funeraria que anuncia el final de la Edad Media y que es atribuido, hoy ya confirmado, al maestro Sebastián de Almonacid. La riqueza artística de este período es inmensa y se refleja, fundamentalmente, en el desarrollo de los retablos, que con características netamente hispanas muestran la prodigiosa capacidad narrativa y creadora del momento, siendo los mejores los de la catedral de Sevilla  y el retablo mayor de la catedral de Toledo. Otra faceta muy reveladora de las capacidades del momento son las sillerías corales, talladas en madera de nogal con figuras sacras y profanas que se distribuyen por respaldos, brazos, misericordias: sillerías de las catedrales de Zamora, Plasencia y Ciudad Rodrigo.

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