Apuntes sobre la II Internacional

La II Internacional (1889-1914)

La etapa que va desde 1880 a 1914 se caracterizó por:

– Complejidad de las formas de organización de los trabajadores en sindicatos, cooperativas y partidos, con las consiguientes tensiones entre ellos

– La necesidad de coordinar la acción obrera a nivel internacional

– La aparición en el campo social de instituciones hasta entonces ausentes, como la Iglesia (Rerum novarum, 1891) que promovió el sindicalismo amarillo.

Las formas de organización obrera y su desarrollo

a) El sindicalismo:

Ofrece una vertiente reformista (tradeunionismo inglés) y otra revolucionaria cuyas ideas tenían una procedencia marxista y anarquista. Defenderán la necesidad de la revolución social, principio de la lucha de clases, alejamiento de la política, rechazo del Estado, la acción a través de la huelga, el boicot, el sabotaje y la propaganda.

Destacará la CGT francesa fundada en 1895 y el anarcosindicalismo (CNT en España en 1910).

b) Las cooperativas:

Tienen su máxima expresión en Inglaterra, aunque también se desarrollen por Francia, Bélgica y Alemania. En 1855 se agruparon en una Alianza Cooperativa Internacional que a finales de siglo era controlada por los socialistas, lo que motivó conflictos en su seno.

c) Los partidos socialistas:

Son el resultado de la Conferencia de Londres de 1871 donde el Consejo General había recomendado la acción política a los obreros. El modelo típico será el Partido Socialdemócrata alemán (1875) que adoptó el esquema ortodoxo del partido como vanguardia del proletariado, con control de la línea sindical.

En Francia no habrá una línea socialista definida mientras que en Inglaterra serán los sindicatos los que controlarán la implantación socialista, dando origen al nacimiento de la Labour Party a fines del siglo. Destacará la Sociedad Fabiana (1884) que pretende unir el sindicalismo y la acción política.

La constitución de la II Internacional

En 1889, coincidiendo con la Exposición Universal de París y el centenario de la revolución, nacerá la Segunda Internacional a raíz de la celebración en esta ciudad de dos congresos obreros. El nuevo internacionalismo se erigía como simple federación de partidos y grupos nacionales autónomos para regular las relaciones entre ellos y orientar su actuación mediante las directrices emanadas de sus Congresos trienales.

En esta Internacional quedarán excluidos los anarquistas, expulsados en 1896. El nuevo problema serán las diferentes posturas sobre las relaciones partidos-sindicatos, que iban desde la tendencia alemana a integrar los sindicatos en los partidos a la tradeunionista de separación total entre ambos.

El problema del revisionismo

Su máximo representante fue Bernstein quien escribió «Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia».

Considera que no se ha producido una agravación de las condiciones sociales como había previsto Marx, lo que demostraría que el capitalismo no avanzaba hacia su ruina sino hacia su consolidación, lo que justificaría la entrada de los partidos de izquierda en el juego político de la democracia burguesa. El principal opositor a esta postura será Kautsky.

A nivel práctico, la polémica se centró en la posibilidad de alianza con los partidos burgueses o de que algún socialista se integrara en un gobierno, como ocurrió en Francia.

En 1904, el Congreso de Amsterdam, volverá a codenar cualquier postura revisionista.

Apogeo y crisis de la II Internacional

En los últimos años del siglo XIX y primera década del XX, los socialistas constituyen partidos estructurados y jerarquizados.

Aunque hay un predominio reformista, el ala revolucionaria se radicalizará enfrentándose las posturas de Rosa Luxemburgo y de Lenin:

– Lenin insiste en el papel del partido mientras que Rosa Luxemburgo lo hacen en el espontaneísmo revolucionario de las masas

– Lenin ve la necesidad de una alianza campesinos-obreros para hacer triunfar la revolución. Su oponente sólo cree en la acción del proletariado obrero

– Lenin insiste en conjugar la lucha de clases con las aspiraciones nacionalistas, lo que es considerado retrogrado por Rosa Luxemburgo.

A comienzos del siglo XIX surgirá el problema de optar por el internacionalismo o por el nacionalismo, es decir, si era primero la conciencia de clase o el patriotismo; y será precisamente el estallido de la Primera Guerra Mundial lo que provoque el fin de la II Internacional cuando afloren los antagonismos citados. Los reformistas aceptarán la Unión Sagrada (defensa de la Patria) mientras que los revolucionarios intentarán poner en práctica la consigna de Lenin de «convertir la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria», lo que ocurrirá en la Revolución Rusa de 1917.

Sindicatos socialistas y partidos obreros

Analizaremos las relaciones entre sindicatos y partidos políticos por países.

En Reino Unido a partir de 1871 surge el fabianismo en un intento de unir el sindicalismo y la acción política. Supondrá el soporte ideológico de los Trade Unions. Para el fabianismo el socialismo no significa propugnar el cambio en el sistema económico, sino conseguir las mejores ventajas dentro del parlamentarismo. A fines del siglo XIX y comienzos del XX nace el Partido Laborista quien consigue solucionar por la vía política, llevándolos al Parlamento, los problemas sindicales obreros.

En Francia, tras el fracaso de la Comuna, el movimiento obrero se caracterizará por su debilidad.  dirán que la Comuna fue el primer gobierno obrero de la historia cuyo fracaso vino dado por su aislamiento, las disensiones internas y la ausencia de una visión política de sus dirigentes que fueron incapaces de adoptar medidas que acabaran con el orden establecido.

En Alemania en 1875 se funda el SPD (Partido Social Demócrata Alemán) en cuyo seno, desde un principio, habrá dos tendencias: la reformista y la revolucionaria. Tras declararse explícitamente marxista, surgirá en el seno del SPD la llamada «controversia revisionista» que significa una adaptación de las teorías marxistas a la realidad al comprobarse que muchos de los vaticinios marxistas no se dan, dadas las mejoras en las condiciones de vida de la clase obrera y el número creciente de los pequeños accionistas que contradecía la ley de acumulación capitalista. Defenderán una alianza con los partidos burgueses progresistas si fuera necesario.

Frente al revisionismo surgirá la postura revolucionaria encabezada por Rosa Luxemburgo.

El SPD se convertirá en el primer partido alemán antes de la I Guerra Mundial, siendo acusado de favorecer la derrota alemana en la misma.

Por último, en países como Bélgica, Italia y España tendrá gran importancia el movimiento anarquista quien adquirirá un matiz terrorista (asesinato de Cánovas, de Humberto I de Italia,…).

Deja una respuesta