Apuntes sobre la pintura gótica

EVOLUCIÓN DE LA PINTURA GÓTICA: FASES

1. ESTILO GÓTICO-LINEAL O FRANCO GÓTICO:

Las escasas posibilidades de desarrollar la pintura mural durante los primeros momentos del gótico, debido a la ausencia de muros en las grandes construcciones, y a que la pintura sobre tabla se encontraba en fase de nacimiento, hizo que el interés principal de la actividad pictórica se dirigiera hacia las vidrieras y las miniaturas. Tanto en una como en otra, la técnica de representación se cifra en hacer resaltar las figuras, de colores planos y recortadas por líneas, sobre el fondo monócromo; hay una claro predominio de la línea sobre el color, sin gradaciones tonales y fuerte naturalismo en la viveza cromática, prefiriendo los colores primarios (azul, amarillo, rojo) siempre planos. En los vitrales las escenas y las figuras aisladas frecuentemente están encerradas en medallones, nichos o espacios tetralobulados.

Los mejores ejemplos del siglo XIII se encuentran en las vidrieras de la catedral de Chartres, Notre-Dame de París y, especialmente importantes, las de Sainte-Chapelle.

La miniatura se caracteriza por los encuadramientos arquitectónicos, así como por la viveza cromática, el abundante empleo del oro, las orlas de temas vegetales y decoración historiada de las letras capitales. Particularmente activo es el taller de París cuyas obras reflejan la riqueza iconográfica del momento. Ej: salterio de la Reina Doña Blanca de Castilla y de San Luis, obra del primer tercio del siglo XIII.

En España la influencia de esta corriente es bien manifiesta no sólo en las vidrieras de León, sino en las obras miniadas entre las que sobresalen las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.

2. ESTILO ITALO-GÓTICO:

En Italia se conservó hasta entrado el siglo XIII la decoración de mosaico que, como influencia bizantina, tanto se había utilizado en el arte románico. Sin embargo,  este aspecto va a ser superado con el nuevo estilo gótico y una personalidad concreta, Giotto, cuando la pintura se libere y pueda evolucionar hacia el Renacimiento.

El proceso de transformación de la pintura heredada de los bizantinos se inicia en Florencia con artistas como Cavallani y Cimabue que desarrollan su actividad en Roma y Florencia. Éste último, Cimabue, es considerado el iniciador de la escuela florentina, pero la verdadera figura de la escuela de Florencia es Giotto, introductor de la pintura moderna, con él se inicia el Renacimiento y una nueva valoración y consideración del Arte y los artistas.

Giotto de Bondone (1266-1337) consigue la representación del espacio real mediante el tratamiento de las figuras con luces y sombras, en el estudio de sus anatomías traducirá expresiones anímicas. Las escenas son tratadas como narraciones donde se crea la ilusión del tema que sucede delante de nosotros, el movimiento, la rotundidad casi monumental de las figuras, sus gestos dramáticos y el tratamiento de la luz hacen que la escena aparezca como un auténtico montaje escenográfico. La fama de Giotto se difundirá rápidamente y todos los pintores lo imitarán lo que da lugar a la llamada escuela florentina. Con él cambia el concepto del artista-artesano anónimo, solo diferenciado por la pericia y conocimiento de las técnicas tradicionales, pasando a un primer plano el ingenio inventivo, siendo la fuerza y la novedad de la creación su mayor valor. Estos conceptos darán forma al Renacimiento y serán la base de la historia de los grandes artistas. Sus obras más destacadas son los frescos de la capilla de los Scrovegni en Padua, y los frescos sobre la vida de San Francisco de la iglesia alta de Asís, así como varias versiones de la Maestá.

Sin embargo esta forma de entender el arte, primer paso hacia el Renacimiento, no queda reducida al núcleo florentino, en Siena se desarrolla la denominada «escuela sienesa», imbuida por la pintura del gótico internacional, con figuras estilizadas, onduladas y elegantes. Duccio di Buoninsegna es el mejor representante de esta escuela, donde se sintetizan la tradición bizantina y los nuevos modelos europeos. Sus obras más conocidas son la Pala Rucellai y la Maestá de la catedral de Siena. En el siglo XIV Simone Martini difunde este estilo sienes por Europa dando al gótico internacional un mayor gusto por el ritmo lineal y la fuerza del color, como vemos en una de sus obras más conocida, la Anunciación de la Galería de los Uffizi.

La influencia de Giotto llega a Siena de manos de los hermanos Lorenzetti (Ambrogio y Pietro) que decoran el palacio público de Siena con alegorías del Buen Gobierno y el Mal Gobierno, obra de 1339. Especialmente interesante es Ambrosio por sus interpretaciones del paisaje urbano y rural.

3. ESTILO INTERNACIONAL:

Este estilo nace como consecuencia de la fusión de las formas y estética del gótico-lineal y la pintura tecentista italiana. Se caracteriza este estilo por la valoración de lo anecdótico y lo expresivo, la estilización de las figuras y la tendencia a introducir detalles aparentemente naturalistas con una técnica minuciosa y detallista.

En España, este estilo entrará con fuerza, particularmente en la Corona de Aragón. A la escuela catalana pertenece Luis Borrassá.

4. ESTILO FLAMENCO:

El arte flamenco, especialmente referido a la pintura, es el que se desarrolla durante el siglo XV en Flandes.

Durante los siglos XIII y XIV las ricas tierras de Flandes y los Países Bajos siguieron la misma dinámica que se había impuesto en el resto de Europa. Al mismo tiempo que en Italia se estaban produciendo las primeras experiencias renacentistas, en Flandes se inicia, derivado de las formas del gótico internacional, el estilo flamenco. La pintura flamenca tiene una importante repercusión en toda Europa, a la que llega a lo largo del siglo XV, tanto por la nueva técnica que introduce, pintura al óleo, como en la adopción de novedosos temas y formas de expresión. Flandes, así, se convierte en uno de los principales centros pictóricos europeos que compite con el modernismo del arte del Renacimiento (hay autores que tratan la pintura flamenca de la época dentro de este estilo).

El perfeccionamiento de la técnica de la pintura al óleo, mediante la utilización de aceite de linaza como aglutinante, en la pintura al temple se había utilizado huevo o cola, y la introducción de barnices y disolventes que aceleran el secado, van a permitir una minuciosidad que antes era imposible, así como el empleo de las veladuras, superposición de capas de pintura que transparenta las anteriores, con las que consiguen una mayor brillantez de colorido con mejores matices y texturas. Pero la pintura flamenca es todavía medieval, no tiene el aparato conceptual y teórico del Renacimiento, y va a considerar al pintor como un artista-artesano, conocedor de la técnica y de la tradición pictórica, que transcribe la apariencia de las cosas, mostrando la realidad dentro de una perspectiva atmosférica fruto de la maestría de una buena tradición técnica.

El estilo flamenco es desarrollado en un principio por un conjunto de pintores, los llamados «primitivos flamencos», que crean una escuela que durante casi trescientos años aportará artistas de primera calidad.

Se considera a los hermanos Van Eyck, Huberto y Jan, como los creadores de esta escuela flamenca. A Jan van Eyck se deben atribuir los mejores logros de esta primera fase de la pintura flamenca. Los dos hermanos trabajaran en el Políptico del Cordero Místico. En él destacan ya todas las características de lo que será esta pintura: extremada minuciosidad y realismo con un gusto por los más mínimos detalles, impecable ejecución técnica, equilibrio cromático y compositivo, y tratamiento de todos los aspectos con igual intensidad, figuras, naturaleza, interiores. Este interés dará como resultado que, posteriormente, la pintura flamenca se especialice en estos temas, aunque también ejecute nuevos géneros como el retrato, paisajes, naturalezas muertas, pintura de interior, etc.

Con Jan van Eyck la pintura flamenca adquiere toda su dimensión, en sus cuadros la acumulación de sutiles observaciones aisladas, constituyen por su fuerza una unidad cerrada y concluyente. Figuras de gran naturalidad, cuyos rostros son auténticos retratos, se incluyen en espacios donde cobran igual importancia los paisajes y los interiores. Sus obras más representativas son el Matrimonio Arnolfini, la Virgen del Canciller Rolin, y el de la Virgen del Canónigo Van der Paele, y retratos como el sorprendente Hombre del turbante.

Como creador de aspectos fundamentales de la estilística flamenca se encuentra el Maestro de Flémalle; entre sus obras destaca la tabla de Santa Bárbara y los trípticos de la Anunciación y la Trinidad. Sus pinturas son más arcaicas que las de los Van Eyck y presenta una influencia de la escultura muchos más acusada, con ropajes inspirados en las obras de Sluter.

Rogier van der Weyden, trabaja durante el segundo tercio del siglo XV. Con él se van a concretar los caracteres de la escuela flamenca, siendo el pintor que más influencia tiene como creador de composiciones. Su obra maestra es sin duda, el Descendimiento del Museo del Prado, que se caracteriza por su sentido plástico y su hondo patetismo. Este pintor tuvo una enorme influencia, sus tipos y sus temas iconográficos fueron repetidos por toda Europa a excepción de Italia.

En el mismo momento trabajan Dierick Bouts, cuyo estilo se caracteriza por el alargamiento de las figuras y por la importancia que concede a la luz, Petrus Christus, con una cierta tendencia a la abstracción de las formas. Siguiendo a Rogier van der Weyden, durante el ultimo tercio del siglo XV y principios del XVI se desarrolla un importante grupo de pintores: Memling y Gerad David, Hugo van der Goes, aunque la figura más original del arte flamenco en esta época es Jerónimo Van Aeken, el Bosco, que a través de sus fantasiosas obras, el Jardín de las Delicias, el Carro de heno, La Epifanía, nos ofrece todo un mundo de ensueños fantásticos y miedos medievales que ocultan intenciones moralizantes visibles por la alegorías que encierra.

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