Apuntes sobre la Revolución de los transportes

Un componente básico en la nueva organización económica mundial derivada de la Revolución Industrial fue la Revolución de los Transportes, sobre todo por la evolución del ferrocarril y de la navegación a vapor. La expansión de los medios de transporte permitió acercar los mercados, tanto nacionales como internacionales, con las ventajas que ello suponía en cuanto a la colocación de los nuevos productos industriales.

A la mejora de las redes de camino y carreteras se unió, desde mediados del siglo XIX, el crecimiento de la red ferroviaria. En 1850 había 38.000 km de tendido ferroviario en todo el mundo y veinte años después llegaba a los 300.000. Al principio, la mayor longitud correspondía a Inglaterra, pero con el paso del tiempo fueron aumentando en los demás países europeos; en EEUU el crecimiento también fue significativo y en 1869 ya funcionaba un ferrocarril que unía Nueva York con San Francisco.

Según los estudios de Paul Bairoch en los que relacionaba el tendido ferroviario con la población y extensión de los países, llegó a la conclusión de que los países líderes en el desarrollo del ferrocarril eran Inglaterra, Suiza, Bélgica, Alemania y EEUU. En estos países hubo una clara tendencia a la concentración empresarial mediante la fusión de las compañías ferroviarias, de forma que mejorase la competencia.

Esto permitió una disminución de los costos por lo que el transporte en tren empezó a sustituir al transporte marítimo y fluvial a partir de los años sesenta del siglo XIX, desapareciendo prácticamente el transporte por carretera en el que aún no se habían producido mejoras técnicas.

La navegación también sufrió un fuerte impulso gracias a los avances técnicos a partir de la década de los treinta, con el desarrollo del vapor propulsado por hélices en lugar de paleta. Además los barcos aumentaron su capacidad de carga (streamers o paquebotes), por lo que comenzaron a sustituir a los antiguos clipper a vela que hacia 1880 ya habían perdido su papel principal en el transporte marítimo. El transporte fluvial también se vio favorecido por la navegación a vapor así como por el cuidado de las vías fluviales y los canales que de ellas derivaban.

Por último no se puede dejar de mencionar la apertura del Canal de Suez (1869) que permitió acortar a la mitad los recorridos entre Europa y Extremo Oriente, y de forma especial, entre Inglaterra y la India.

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