Apuntes sobre la Transición

La transición, planteamiento y etapas

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La transición se inició en noviembre de 1975, con la proclamación de Juan Carlos I como rey, y concluyó -en su dimensión institucional- con la aprobación de la Constitución en diciembre de 1978.

Restauración de la monarquía

Franco murió el 20 de noviembre de 1975. En ese momento las alternativas que se presentaban eran las de un más que difícil inmovilismo, la de un reformismo que fuera progresivamente acercándose a las formas democráticas de los países occidentales o la de una ruptura frontal con todo lo que había significado el franquismo.

Según lo previsto en la Ley de Sucesión, el 22 de noviembre Juan Carlos I asumió a título de rey la jefatura del Estado. Desde el momento de su subida al trono, el monarca mostró su voluntad de instaurar un sistema democrático en España.

Sin embargo, el cambio político encontró numerosas dificultades. En primer lugar, el rey no pudo elegir el gobierno que deseaba, sino que debió aceptar el último gobierno franquista presidido por Carlos Arias Navarro. A pesar de que se incorporaron ministros reformistas como José María Areilza y Manuel Fraga, el gobierno de Arias no supo aplicar las reformas y el rey forzó al presidente a dimitir en julio de 1976.

Entonces el rey designó presidente del gobierno a Adolfo Suárez. El nombramiento levantó mucha desconfianza entre los sectores reformistas y la oposición, que no consideraban a Suárez capaz de dar el paso hacia la democracia.

La oposición tras la muerte de Franco

La muerte del dictador provocó una gran movilización política y social para reclamar la democratización del país. Se sucedieron las huelgas y los actos de protesta, que fueron duramente reprimidos por las fuerzas de seguridad. La oposición se volvió mucho más activa en la vida pública y se organizó al margen de la legalidad franquista, con el objetivo de conseguir una ruptura política con el régimen e instaurar la democracia.

El gobierno reformista de Adolfo Suárez

El gobierno de Adolfo Suárez evitó la ruptura, pero llevó a cabo una serie de reformas que acabaron con el régimen franquista y abrieron el camino hacia un sistema democrático. El primer paso fue la Ley para la Reforma Política, cuyo redactor principal fue Torcuato Fernández Miranda.

Ley para la Reforma Política

El procedimiento para pasar de una dictadura a una democracia había sido objeto de reflexión por parte del rey, cuando era tan solo príncipe, y de Fernández Miranda, su profesor de Derecho Político. Lo que se intentó -y consiguió- fue ir «de la ley a la ley», tal como defendía el segundo. El propósito era que nadie pudiera sentirse traicionado y que la legalidad fuera modificada desde su interior.

La Ley para la Reforma Política recogía algunos aspectos fundamentales:

  • Reconocía la soberanía popular.
  • Afirmaba la inviolabilidad de los derechos individuales.
  • Creaba unas Cortes democráticas de carácter bicameral, elegidas por sufragio universal, directo y secreto (excepto hasta un 20 % de senadores que el rey quedaba facultado para nombrar). Estas podían modificar las Leyes Fundamentales o establecer una nueva legalidad.

El 18 de noviembre de 1976, las Cortes franquistas aceptaron la reforma. Y el 15 de diciembre el proyecto de Ley para la Reforma Política se convirtió en ley tras ser ratificada en referéndum por la población española.

La reforma implicó, entre otras cuestiones, la legalización de los partidos políticos, incluido el Partido Comunista (PCE), y la convocatoria de elecciones a Cortes constituyentes en junio de 1977.

Elecciones a Cortes constituyentes

Las elecciones se celebraron el 15 de junio de 1977. Los resultados configuraron un Parlamento en el que ningún grupo alcanzó la mayoría absoluta.

Resultó vencedora la Unión de Centro Democrático (UCD), una formación de reciente creación que dirigía Adolfo Suárez; el Partido Socialista (PSOE), liderado por Felipe González, se convirtió en el segundo partido con más representación parlamentaria y, por tanto, en el primer partido de la oposición. Otros grupos con importante presencia en el Parlamento fueron el Partido Comunista de Santiago Carrillo y Alianza Popular de Manuel Fraga (AP).

El Parlamento aparecía ideológicamente dividido en dos bloques muy equilibrados. El de la derecha superaba ligeramente al de la izquierda.

La Constitución de 1978

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La Constitución de 1978 define la forma de Estado y recoge los derechos y libertades de los españoles. Por primera vez en la historia de España, fue fruto del consenso.

El proceso constituyente

La elaboración de la Constitución se convirtió en el eje de la vida política nacional hasta su aprobación en diciembre de 1978. Sin embargo, durante este período constituyente se abordaron también otros asuntos de indudable relevancia:

  • Se acometió la reforma de la organización territorial del Estado mediante las preautonomías. La catalana, con el regreso del exilio del president Tarradellas, y la vasca fueron las primeras.
  • Los partidos políticos firmaron los Pactos de la Moncloa para afrontar la grave crisis económica que se padecía desde 1974. Se defendía en ellos una política de ajuste con ciertas compensaciones a los trabajadores.
  • Se aprobaron medidas de reforma fiscal.
  • Las Cortes acordaron una nueva amnistía.

Una ponencia de siete miembros del Congreso de los Diputados comenzó a redactar el texto de la Carta Magna. Después de una dilatada y compleja tramitación, la Constitución fue aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978. Obtuvo un respaldo muy amplio. Solo un muy reducido número de parlamentarios de extrema izquierda y de extrema derecha votaron en contra. El PNV se abstuvo. El pueblo español la aprobó también en el referéndum celebrado el 6 de diciembre de ese año, con una participación del 67,1% y el 87,8% de los votos afirmativos.

La elaboración del texto constitucional respondió, por primera vez en la historia de España, a una negociación entre los más importantes partidos políticos y fue fruto de un gran pacto nacional entre ellos.

El contenido de la Constitución

La Constitución de 1978 proclama su voluntad de establecer una sociedad democrática avanzada, propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político y sus principios fundamentales son el Estado social y democrático de derecho, la monarquía parlamentaria y el Estado autonómico. Este último principio rompía con el anterior centralismo político.

El texto constitucional consta de 11 títulos y 169 artículos. Incorpora, junto a los derechos políticos más tradicionales, un catálogo de derechos sociales que suponen una apuesta por el Estado del bienestar en el marco de una economía social de mercado.

La Constitución recoge la división de poderes:

  • Las Cortes, formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado, son el órgano supremo de la soberanía popular y la manifestación del poder legislativo.
  • El gobierno ostenta el poder ejecutivo, dirige las administraciones civil y militar y conduce la política interior y exterior.
  • El poder judicial se configura como protector de las leyes y propulsor de la justicia.

El rey es el jefe del Estado, pero solo tiene funciones representativas. La Constitución recoge también la creación de un Tribunal Constitucional.

Fuente: Kalipedia

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