Características generales de la arquitectura Románica

El arte Románico florece en el Occidente cristiano entre los siglos XI y XII e incluso XIII, según los países. Son formas y técnicas ya usadas con anterioridad, pero que ahora se utilizan con un nuevo espíritu.

El románico es, ante todo, un arte arquitectónico. La pintura y la escultura se conciben, comúnmente, como partes orgánicas del edificio.

Las experiencias constructivas de los reinos germánicos anteriores al siglo XI (sobre todo carolingias y otonianas), las influencias y las aportaciones islámicas y bizantinas, junto con la tradición arquitectónica romana, definen las múltiples variedades regionales del arte románico. La existencia de una gran diversidad de propuestas según el momento y las regiones, hace difícil el hablar de un modelo ideal de edificio románico.

A la vasta expansión del arte románico contribuye enormemente la poderosa orden benedictina de Cluny, como antes hemos dicho. Durante los siglos XI y XII, los monjes negros de Cluny acometen la construcción de multitud de monasterios e iglesias que jalonan los caminos de peregrinación. Estos edificios marcan las diferentes etapas donde los peregrinos pueden descansar y reconfortar tanto el cuerpo como el espíritu venerando las reliquias que, como verdaderos tesoros, cada iglesia guarda celosamente.

A) CARACTERÍSTICAS GENERALES

Innumerables castillos, iglesias y monasterios románicos se destacan aún hoy en el paisaje europeo, desde el sur de Italia hasta Escandinavia, desde España hasta Polonia, en una época, que aunque sometida a disturbios, divisiones políticas, etc., poseía, sin duda, una sólida unidad cultural.

La característica más notoria de los edificios carolingios y románicos es su combinación del recinto macizo (predomina lo macizo sobre el vano) con una fuerte dirección vertical (torres, cimborrios). Así pues, por primera vez en la historia de la arquitectura, la torre se convierte en un elemento formal de primera categoría.

Otra de las propiedades básicas de la arquitectura románica es la articulación rítmica del espacio. Es destacado así, la peculiar y característica forma en que se combinan los elementos arquitectónicos del edificio. Todo ello unido a la adopción de nuevas técnicas que posibilitan construcciones insospechadas hasta este momento y la nueva mentalidad de la época, configuran la arquitectura románica.

El origen del Románico, sin embargo, no está muy claro. Se sabe que nace en Francia, pero se va a configurar con una serie de precedentes muy variados: paleocristianos, romanos, bizantinos, carolingios, asturianos, etc.

Los materiales y los muros: el sistema constructivo se basa en un tipo muy peculiar de muro muy grueso, formado por dos paredes realizadas con paramento a soga y tizón de sillería y un hueco vacío intermedio que se rellena de ripio, a base de arena o mampostería. De esto se deriva, en principio, la importancia de la piedra, que según el lugar de obtención, tendrá variadas policromías, lo que influye en el aspecto de los edificios.

Los cimientos: son profundos y nos permiten conocer, si se conservan, muchos de los aspectos de la construcción, si ésta ha desaparecido.

La planta: las iglesias románicas utilizan plantas basilicales (utilizadas por romanos y bizantinos), aunque predominan las plantas de cruz latina, por lo general de tres naves, siendo la central más alta y ancha (normalmente el doble) que las laterales. El punto de intersección de la nave central con los brazos menores de la cruz, llamado transepto (origen paleocristiano), da lugar al crucero, donde se sitúa el cimborrio. Los ábsides se multiplican al final de las naves y, a veces, aparecen los absidiolos y una girola o deambulatorio al final del ábside principal o cabecera, que permite deambular alrededor del altar mayor. El conjunto de la iglesia se suele completar con dos torres (sentido ascensional) gemelas que flanquean la entrada. A veces la iglesia forma parte de una abadía o monasterio, en cuyo caso resulta obligado la presencia de un claustro.

Los arcos, los elementos sustentantes y las cubiertas: la arquitectura románica se caracteriza por la utilización de arcos de medio punto (ya utilizados en Roma) en los vanos. Este arco necesita ser moldurado para ganar en profundidad y para su refuerzo (también por el deseo de enriquecerlo), de otro arco complementario. Todo ello da como resultado los característicos vanos abocinados que se aprecian en puertas y ventanales. Al final del románico, en algunos templos, empieza a utilizarse el arco apuntado u ojival, propio del Gótico.

En lo referente a las cubiertas, el hecho fundamental en las construcciones es la sustitución de la cubierta de madera por la bóveda de cañón o aristas. En las basílicas se utilizaba la cubierta de madera, pero por razones de seguridad y estética se utilizó este nuevo sistema que exigía un complicado cálculo de ingeniería., que determinaba la consolidación del edificio con fuertes y gruesos muros y un sistema de contrafuertes adosados. Sin embargo, en un principio, la bóveda (cañón o de arista) se utilizó en naves estrechas o edificios reducidos. ¿Cómo se consiguió cubrir grandes espacios? La solución parte de la experiencia de Cluny: las bóvedas se hallan reforzadas de trecho en trecho por arcos perpiaños o fajones, que descargan el peso que recogen sobre columnas o pilares y por fuera se contrarrestan con los contrafuertes. Cada pilar o columna sustentante se enlaza con arcos formeros dispuestos en paralelo al eje de la bóveda. En muchos casos, una galería alta o triforio cubierta con media bóveda actúa como descarga de la nave central hacia el muro. La bóveda de cañón, la más habitual, ya se había empleado en Roma, y suele cubrir la nave central; las de arista, se forman por la intersección de dos bóvedas de cañón, y cubren las naves laterales. En cuanto a las cubiertas de tipo esférico, suelen emplear la cúpula sobre trompas (influencia oriental), sobre pechinas (influencia bizantina), etc. Se suelen emplear, como hemos dicho, los arcos de medio punto.

¿Qué elementos se utilizaban para sostener (elementos sustentantes) todo el entramado?: el muro de sillería con piedras geométricas y unidas formando un muro sólido, que ya hemos mencionado; la columna se sustituye por gruesos pilares rectangulares o cruciformes a los que se adosan columnas o medias columnas, y sobre los que descansan los arcos de las bóvedas; la columna rara vez se emplea exenta, salvo en claustros y girolas de templos. Es de fuste liso y los capiteles son de varios tipos: derivados del Corintio, de forma cúbica, lisa con decoración de tallos vegetales entrelazados, iconográficos o historiados con escenas evangélicas o simbólicas; hay predominio del macizo sobre el vano, lo que presenta problemas de iluminación. Los edificios son oscuros y se distinguen por su masa; los grandes contrafuertes exteriores, que se suelan adosar al muro, etc.

En realidad, todo el sistema intenta buscar altura y lograr, de esta forma, que la luz penetre en el templo. Ello lo trata de conseguir de varias formas: abriendo vanos en la nave central, situando una cúpula-torre llamado cimborrio en el crucero.

La búsqueda de altura y luz por necesidades técnicas y del mayor espacio para acoger a los fieles, hacen necesaria la presencia de una tribuna, ya nombrada, situada sobre las naves laterales y abierta a la nave central. Esto constituye un elemento muy típico de las iglesias de peregrinación francesas. Esta división horizontal se puede complicar con los triforios y los claristorios.

B) EDIFICIOS PRINCIPALES DEL ROMÁNICO. LA IGLESIA DE PEREGRINACIÓN, EL MONASTERIO Y EL CASTILLO.SIMBOLISMO.

Cada época se caracteriza por un tipo de construcción que resume en cierto sentido el espíritu de su tiempo. La arquitectura románica está representada por grandes edificios religiosos (templo y monasterio) y castillos feudales.

En el núcleo urbano, la Iglesia es el principal edificio y dentro de éste se desarrollará el modelo de peregrinación necesario para albergar a la masa de peregrinos que se mueve por Europa.

El Templo románico es un edificio simbólico (notas sobre el simbolismo del templo románico las pasaré en clase, recordar al profesor) y funcional a la vez.

En todas las culturas el templo es una imagen del Cosmos, ya que para el pensamiento religioso se establece la analogía entre cosmos y divinidad: “Dios como Señor de todo lo creado, y el Templo es la Casa de Dios”

Para la Edad Media, todo lo creado constituye una manifestación de Dios, y Éste se revela al hombre a través de su obra. El hombre es lo más perfecto que Dios ha creado. Y el hombre con los brazos en cruz se convierte en la imagen perfecta de Dios hecho hombre en la figura de Cristo crucificado:

La Iglesia Románica toma como modelo al hombre-Dios Jesucristo:

–          El presbiterio corresponde a la cabeza.

–          El transepto a los brazos en cruz.

–          El resto del edificio al resto del cuerpo.

El plano divino viene configurado por las formas circulares de las bóvedas, las cúpulas, los arcos de medio punto y el ábside.

El plano terrestre y humano, por las formas poligonales (cuadrados, rectángulos, etc.) de los tramos de las naves y del crucero, así como de los diferentes alzados de las fachadas.

La Iglesia se orienta con la cabecera hacia el Este, el lugar por donde cada día nace el Sol iluminando con sus rayos la vida sobre la Tierra. La orientación del edificio no sólo concuerda con la imagen de Cristo como Señor del mundo, sino también porque Cristo, como dios y cabeza de la Iglesia, es la luz del mundo.

El templo románico obedece a una estricta ordenación de sus elementos arquitectónicos, de sus proporciones y de su orientación, todo ello basado en la armonía de las formas geométricas simples: el cuadrado, el rectángulo, el círculo y semicírculo.

En este templo, el Crucero, constituye el centro de la iglesia, el lugar donde confluyen la dimensión terrestre (cuadrado lo simboliza) con la divina (el círculo de la cúpula lo simboliza). Aquí la luz divina purifica al hombre preparándolo para el encuentro con la manifestación de la presencia divina del santuario semicircular del ábside: este es el espacio divino por excelencia y la decoración pictórica del mismo lo refuerza (Cristo en Majestad o Pantocrator, Juez supremo).

Santiago de Compostela es el ejemplo característico del modelo de Iglesia de peregrinación. Era la meta de los peregrinos europeos y culmen del románico español,  por ser un ejemplo único por la creación de un espacio para la circulación de las masas y por su carácter de compendio del prerrománico y sus innovaciones. Es la típica iglesia de peregrinación: templos de considerables dimensiones para acoger a los peregrinos y provocar la admiración de ellos ante la obra sublime de Dios. La iglesia de peregrinación, y la de Compostela por supuesto, suele tener la planta de cruz latina, con tres naves que continúan en el crucero. Consta de nave central y dos naves laterales más estrechas. Al igual que en las basílicas cristianas primitivas, todas las líneas se orientan hacia la cabecera. Otros elementos, aunque ya los hemos nombrado, son: el Transepto;  el Crucero y la Cabecera, que en las iglesias de peregrinación consta de nuevos elementos: girola o deambulatorio, ábside principal, absidiolos (también pueden abrirse en los brazos del transepto), etc.

En el templo románico de peregrinación se desarrollan 2 elementos nuevos: la tribuna: situada a modo de segundo piso encima de las naves laterales. Cumplían la función de aumentar la capacidad del templo a la vez que contribuían a iluminar el oscuro templo románico; y el triforio es la salida a la nave central de la tribuna. Especie de ventanal que aligera la pared de la nave central y la decora con sus arcos y columnas formando un conjunto rítmico de arcos o series de arcos. A través de él penetra la luz exterior.

El monasterio es el segundo de los edificios característicos del Románico. Cumple un relevante papel en la configuración del feudalismo. Es una Ciudad con fines materiales y espirituales a la vez. Eran ciudades de Dios, que acometen con éxito la dirección de roturaciones y repoblaciones reproduciendo en su organización las características propias de una sociedad feudal.

El monasterio tiene a la Iglesia como parte fundamental. En los monasterios masculinos el templo es más grande que en los femeninos. El pueblo tenía acceso al templo por la puerta principal. El templo suele ser muy amplio para acoger al pueblo y a los monjes. Junto a la iglesia, el Claustro, gran patio central cuadrangular con árboles y un pozo o fuente. Está rodeado de una galería con arcos de medio punto apoyados sobre columnas. Por su importancia en la vida del monje (paseos, rezos individuales) se cuida la decoración escultórica y la sensación de recogimiento general. Las galerías del Claustro comunican con las diversas dependencias anexas: Sala capitular o Capitulum para tomar acuerdos; Locutorio o Auditorium, que servía para las conversaciones particulares; Refectorium para la comida. Cocina y bodega junto al mismo; Scriptorium, especie de biblioteca; Dormitorium; Cementerio y Enfermería; Caballerizas, letrinas, oficinas para trabajos (zapatería, sastrería, vidriería, orfebrería, esmaltería), ya que el monasterio fue un centro laboral aunque servido por laicos; junto a la entrada de la iglesia se situaba la Hospedería que daba alojamiento a los peregrinos.

En definitiva, era una potente organización litúrgica, cultural y artística, con una capacidad de medios que rindió frutos en el campo de la mecánica, la industria, el arte, etc.

En la época románica, el castillo cumplía una importante función social: contribuyó junto con las iglesias parroquiales y los monasterios a la transformación del paisaje rural y a la reagrupación de núcleos de población. Su primera función, no obstante, era la defensiva, sin olvidar que era la residencia del señor feudal. Su estructura tenía que responder, pues, a unas pautas de vivienda y de recepción. Por último, el castillo podía contar con otras funciones si se trataba de un centro administrativo o si dominaba una explotación agrícola. Entre sus partes más destacadas, encontramos: muralla, torre del homenaje, puente levadizo, barbacana, adarve, patio de armas, mazmorras, saeteras, etc.

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