Características generales de la escultura gótica

Se inicia a mediados del siglo XII en Francia y llega en sus últimas manifestaciones hasta el primer tercio del siglo XVI.

La obra arquitectónica fue en el arte Gótico, al igual que en el Románico, el marco propio de la escultura.

La escultura siguió el precedente románico, con una amplia difusión de imágenes cuyo fin era adoctrinar a los fieles en los dogmas de la fe religiosa y decorar las fachadas de las catedrales.

Sin embargo, poco a poco, se abandonan los convencionalismos del románico: ahora predomina el realismo, desaparecen los tipos esquemáticos y estilizados del románico, triunfa el naturalismo, se humaniza la divinidad (de ahí el nuevo desarrollo del retrato escultórico).Se realizan conjuntos claros y ordenados. Desaparecen los pliegues esquemáticos, que se sustituyen por un plegado amplio y natural. Se sigue con la Ley de adaptación al marco, lo que provoca que las figuras sean, a menudo, esbeltas. Hay más expresividad: sentimientos, dolor, placer, bienestar, etc.

La iconografía del románico se transforma:

a) Jesucristo es esculpido en la cruz sufriendo como un hombre, desnudo, con una pequeña faldilla de pliegues revueltos y angulosos. El cuerpo se desploma por el cansancio, no es rígido. Un clavo en los pies obliga a cruzar las piernas. Es realista en su sufrimiento.

b) Virgen: domina la alegría. Es la madre de Cristo, del Dios hecho hombre. Es una escena maternal e íntima, donde el Niño y la Virgen se miran con ternura y sonríen. No es una Virgen rígida, es más humana, más serena y natural (como demuestra su sonrisa). En la época de las Catedrales el tema de la Virgen con el Niño tuvo una gran difusión como símbolo de un mundo más humanizado. Ella era la mediadora entre los fieles y Dios, y su función didáctica favorecía que las gentes pensaran en un mundo Divino menos apocalíptico y más amable.

c) Piedad: representación del dolor de la Virgen que sujeta en sus brazos el cuerpo muerto de Cristo recién bajado de la cruz.

d) Hagiografías: se desarrollan vidas de Santos, martirios.

Se utilizó tanto la tradicional escultura exenta como la monumental en el exterior de las catedrales. De hecho, la escultura sigue subordinada a la arquitectura, aunque se extiende más en el edificio que en el románico: las fachadas llegan, incluso, a cubrirse totalmente. Los elementos arquitectónicos que se distinguieron como soportes fueron: el parteluz, las jambas, las hornacinas, el tímpano, etc.

En las portadas de las catedrales, la escultura se suele distribuir de la siguiente forma: en el tímpano se disponen las escenas formando fajas o bandas horizontales. Suelen ser el Juicio Final, la vida de la Virgen y/o hagiografías. En las arquivoltas se esculpen reyes, músicos, apóstoles, ancianos del Apocalipsis. En el parteluz, se recogen la figura del Señor, la Virgen o algún santo. En las jambas, son apóstoles y profetas, casi de bulto completo.

En el siglo XV, se desarrolla un tipo de Escultura interior: Retablos, donde se alterna pintura y escultura; Tumbas, que alternan la forma yacente y orante. En ellos toma cuerpo el género del retrato, abandonando desde la época del Imperio Romano y que renace en este siglo en el marco de la vida cortesana.

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